Urban curiosa: el mapa definitivo del modernismo


Y justo cuando ya no puedes más de turistas delante de la Casa Batlló, cunado las colas para entrar en la sagrada familia te impiden el paso a 1 km. a la redonda, cuando bajas por las ramblas y no sabes si pedirte unas frites en el próximo puesto, va y te vuelves a enamorar del modernismo.
No de su fondo, sino de su forma. Ya lo creo que sí, esto es packaging en sí mismo: irrompible e impermeable con la Barcelona de ayer, justo en donde está la de hoy. Para hacer el turista el sábado por le mañana, nada mejor que llevar encima el mapa de Barcelona Modernista y dejarse llevar a ver si por alguna de esas, te cruzas con Cerdà y tienes ocasión de preguntarle qué pasó con esa ciudad que en realidad proyectó.