Otro ritmo, otra historia: Las Palmas

La ruta semanal me ha dado una segunda oportunidad en Las Palmas (la primera fue de all included y debo reconocer que apenas salimos del hotel) y esta vez he aprovechado el tiempo para ver un poco el qué. Dos días me han dado para mucho aquí, en donde el tiempo pasa más lento y debo de haber oído unas 20 veces el "no hay prisa". No, no la hay.
 

Llegué tarde de noche pero en 20 min el taxista se encargó de ponerme al día: estan haciendo obras en el aeropuerto (mucha gente no recuera ya cuando empezaron), pero no valen para nada, porque el turismo ha bajado y se comenta que la tercera pista no se va a construir jamás. Resulta que los martes y jueves los (malvados) operadores hacen que los vuelos vayan a Tenerife y "esto está muerto". En general hay algo de mal rollo con Tenerife por eso de compartir capitalidad. "A ver porqué". Y aunque el hombre estava convencido de su argumento, él mismo decía no querer volver a Barcelona (había estado 3 veces, 20 taxistas con sus señoras) porque tampoco sabemos (compartir, claro). Una rabieta con una dependienta en Barcelona donde quería comprar algunos regalos (el hombre tiene 6 nietos), por hablar en catalán a su compañera estando el presente había sido el (lógico) detonante de su decisión. Ahora cree que hay que ir más a Galicia, donde la gente es "buena de verdad". Pues nada, habrá que ir a ver.
 
Ya buscando algo para cenar, entramos en el primer restaurante playero porque había hambre. Sólo al abrir la carta nos dimos cuenta: “El típico español” era el nombre del restaurante y ”Splash” era lo que daban en la tele. Pues nada, otra vez.
 
Todo marchaba más o menos bien, y con eso me refiero que habían quitado el sonido de la tele, hasta que nos sirvieron el pan con ali oli que habíamos pedido. Eso sí que no. Existen una diferencia real entre la mayonesa ligera y el alioli y punto. Si no se puede llamar bio al biofrutas de toda la vida, no se puede llamar alioli a algo que ni lleva aceite ni se ha acercado a un ajo en la vida.
 
Ya de día comprendí el verdadero significado de alerta naranja por calor. Naranja debe de ser un eufemismo o algo que dicen por aquí cuando se refieren a infernal, como lo de decir el que no puede ser mencionado, en vez de pronunciar Voldemort, que es superfácil y pegadizo y entendemos todos. Puede que yo pecara un poco de ingenua a pesar de la previsión del tiempo, la meteo del móvil y todos los que me dijeron ¡uy, ola de calor en canarias!  La cuestión es que soy, en todo el archipiélago, la única persona que lleva calcetines.
 
A pesar de eso me animé a dar un paseo, ir al mercado, etc. y ahora tengo una confusión arquitectónica bastante importante, porque hay edificios bellísimos y coloridos y otros que para nada lo son. Aún estoy pensando si me gusta o no, pero no tengo tiempo porque esto es Manhattan, tal cual, y aquí pasan cosas a cada minuto y hay que estar atento. Una señora está convencida de que soy la hija de Guasi y se lo desmiento, claro, y justo cuando (estoy segurísima) va a preguntarme quién soy pues, otra mujer (con peor criterio que yo para elegir vestuario para la ocasión, véase foto) le grita a su marido que salga del agua que se va empapar (quede claro que el hombre ya está dentro del agua…). No sé, estoy algo confusa con todo…
 
En realidad es muy fácil que cualquiera se te ponga a hablar a la primera de cambio, creo que tienen incluso una competición, porque están al acecho y aparecen de improviso por todos lados. En algo menos de tres minutos de conversación (en realidad tenía algo de monólogo) el camarero ha descubierto que soy de Barcelona (2 puntos), que soy profesora (-2 puntos) de inglés (pobre hombre) y de algún modo ha acabado convencido de que me he adaptado muy bien a las islas. Ya he insistido en que llevo aquí 5 minutos, pero él como si nada, cree que la mejor zona para ir a vivir es el sur, más compatible con nosotros, dice (¿los camaleones?, ¿los incrédulos del clima?, ¿los que asentimos y sonreímos mientras miramos ansiosos la cuenta que tiene secuestrada?).  Dos señoras alemanas me han facilitado la huida con una historia sobre un padre que había vivido en canarias 30 años, su mujer que no había querido venir, algún hijo que no quedaba claro de dónde había salido y creo que también había un muerto (¿el padre infiel?), porque venían a un entierro (decían mientras bebían cerveza con signos claros de haberse insolado ya a primera hora). Me hubiese quedado, la verdad, pero en algún momento había que ir a trabajar.
 
Otro ejemplo: me siento a cenar y ya planifico mi estrategia para que el camarero no se siente conmigo a cenar y contarme sus cosas y llego hasta el café sin más problemas. Cuando ya me estaba felicitando a mí misma, unos golpecitos en el hombro (calamidad). María, de Madrid, que pregunta si me quiero tomar el café con ella que está sola y le gusta hablar. Pues sonrío, claudico y me tomo el café con ella y hablamos del calor, del trabajo, y un poco de todo, que tampoco está mal.
 
En tiempo es relativo (el clima no) aquí en canarias y no conseguí que absolutamente nadie dijese, en cualquier unidad de medida, cuanto se tarda del hotel a la universidad (o, en realidad, a cualquier sitio). Yendo a la fuente de información más fiable, pregunté cómo ir en bus, opción que desestimé enseguida por la cara del recepcionista. Dijo textualmente: tú ya sabes que con la gua-gua sabes cuando sale pero no cuando llega…y aquí no es como allí, que lo tienen fácil….Aquí pasan cosas, a veces no llegan (quiero creer que le faltó decir a tiempo y no quise saber qué es lo que pasaba). Así que taxi de nuevo: gasto inútil. En 3,5 minutos estaba en la puerta de la universidad y no sabía si comprar otra ficha para darme una vuelta más. En fin.
 
Como todo vuelve en esta vida, al cabo de un rato, un chico me pidió la hora yo se la di. El pobre salió pitando diciendo que tarde se había hecho, cómo había podido pasar. La que le di era la hora peninsular, al pobre. Si me conociese, ni hubiera intentado hacerme esa pregunta (para mí el tiempo es astrofísica), pero si me hubiese mirado los pies ya sabría hace rato que, aunque me he adaptado, no soy de aquí.
 
Como todo vuelve en esta vida, al cabo de un rato (sí, estoy en un permanente litigio con el tiempo) y para no equivocarme, he comprobado la hora y sé que la hora del móvil es la buena, así que pierdo el tiempo un rato hasta que empiece el partido de champions a las 20:45. Que resulta que aquí empezaba, hace ya rato, a las 19:45. Relativo, vaya
 
En 6 semanas estaré aquí de nuevo y lo que voy a hacer es ir a la playa y dejarme de historias…
 
 
Prometedora bienvenida
Sal del agua
El Típico Español
Color Azul
Color Rojo
Rojo con Verde
Algo de descanso